Punta del Este, viaje poco placentero

marmar

Luego de pasar por San Bernardo, la mejor de todas las aventuras; y Villa Gesell con sus comodidades y playa, decidimos ir a un lugar del cual estaríamos bastante arrepentidos: Punta del Este.

La idea de ir para allá era estrenar nuestras nuevas bicis. Ibamos a recorrer todas las playas.

Y lo hicimos. Pero eran todas iguales y aburridas, lleno de parejas que superaban los 70 años, y familias de 40 hijos.

La onda de la gente era aburrida, nadie te daba bola.

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El agua era…agua. Ni cristalina ni sucia. No entiendo como puede salir tan caro un lugar tan poco atractivo.

Los costos son el doble o triple de caros que en Capital de BsAs. A eso súmenle (para los que viven en Argentina) los impuestos por pagar con débito en el extranjero.

No podíamos comer una pizza sin fundirnos. Creo que fueron dos o tres días, sufridos.

Esa vez nos peleamos con Dani, y seguimos peleando en el camino de vuelta. Fue desastroso, y decidimos no volver a Uruguay.

Lo único bueno fue que el último día a la noche fuimos al casino a tomar un trago, y el barman era copado, nos reímos un rato y le dimos un nuevo trago inventado que aca se consume mucho, el Frozzen Bailys.

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